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URBE INFINITA
Urbe Infinita es una investigación visual en curso sobre la arquitectura autoconstruida en Lima, Perú. A través de fotografía, video, testimonios e imágenes de Google Maps Street View, el proyecto explora una ciudad que se construye continuamente a sí misma.
01 — SOBRE EL PROYECTO
Al encontrarme con la idea de Tim Ingold de que los edificios, al igual que los entornos naturales, están en constante evolución, pensé inmediatamente en el paisaje autoconstruido de Lima. Una ciudad que ha crecido vertiginosamente sobre el desierto costero¹, formando un entorno que nunca termina de definirse: fachadas de ladrillo expuesto, fierros que sobresalen como indicios de expansión, escaleras hacia niveles aún por construir.
Siete de cada diez casas² en Lima han sido levantadas mediante la autoconstrucción: un proceso en el que las viviendas se construyen por etapas, según los recursos y necesidades de cada familia. No están terminadas en el sentido tradicional, sino que siguen transformándose a medida que cambia la vida de quienes las habitan. Este fenómeno ha dado forma a barrios enteros que abarcan la mayor parte del territorio de Lima: calles y viviendas que emergen sin planificación pero de manera simultánea, en una ciudad que se hace a sí misma.
Después de leer a Ingold, comencé a recorrer los barrios autoconstruidos de Lima a través de Google Street View. La herramienta permite una exploración espacial, pero también un viaje en el tiempo. A partir de imágenes capturadas entre 2012 y 2024, construí una serie de “antes y después” que registra cómo se transforma una misma edificación. Estas comparaciones vuelven tangible el paso del tiempo y reflejan una ciudad en constante cambio. Así fue tomando forma un archivo visual de estructuras que, paradójicamente, se resisten a ser archivadas: formas que han modelado una ciudad que todavía no termina de reconocerlas.
Este registro abarca poco más de una década, pero la autoconstrucción comenzó a transformar masivamente el paisaje de Lima a mediados del siglo XX, cuando miles de personas migraron del campo a la capital buscando escapar de la pobreza³. Frente a un sistema hostil que les imponía barreras legales para acceder a una vivienda y a servicios básicos, recurrieron a la autoconstrucción para sobrevivir. Al crear comunidades y economías propias, transformaron la ciudad desde abajo, como parte de lo que José Matos Mar llamó «desborde popular».
En ese contexto, la autoconstrucción ocupó un lugar central en los debates sobre la ciudad. Urbanistas y arquitectos, tanto locales como internacionales, vieron en ella una posible alternativa a la rigidez de la planificación tradicional⁴⁵. La visión era optimista: esta ebullición social que transformaba el perfil urbano podría dar lugar a un nuevo orden. Décadas después, seguimos habitando una ciudad profundamente moldeada por ese desborde popular, sin que el Estado ni las estructuras formales hayan logrado integrarlo plenamente.³
¿Qué revela el paisaje que hemos construido? Urbe Infinita es un intento por entender nuestro entorno urbano como un sistema vivo. Pensar los hogares autoconstruidos como archivos generacionales. Sueños en construcción continua. Un registro visual de cómo las personas se adaptan y sobreviven en un sistema que no siempre las incluye. El azar y la necesidad convertidos en arquitectura, en ciudad, en hogar.
Estas estructuras son monumentos contradictorios: a la resiliencia, al esfuerzo, a la precariedad y al abandono estatal. Y son, finalmente, expresiones de la necesidad humana de persistir, de crear, de construir.
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01 — SOBRE EL PROYECTO
Al encontrarme con la idea de Tim Ingold de que los edificios, al igual que los entornos naturales, están en constante evolución, pensé inmediatamente en el paisaje autoconstruido de Lima. Una ciudad que ha crecido vertiginosamente sobre el desierto costero¹, formando un entorno que nunca termina de definirse: fachadas de ladrillo expuesto, fierros que sobresalen como indicios de expansión, escaleras hacia niveles aún por construir.
Siete de cada diez casas² en Lima han sido levantadas mediante la autoconstrucción: un proceso en el que las viviendas se construyen por etapas, según los recursos y necesidades de cada familia. No están terminadas en el sentido tradicional, sino que siguen transformándose a medida que cambia la vida de quienes las habitan. Este fenómeno ha dado forma a barrios enteros que abarcan la mayor parte del territorio de Lima: calles y viviendas que emergen sin planificación pero de manera simultánea, en una ciudad que se hace a sí misma.
Después de leer a Ingold, comencé a recorrer los barrios autoconstruidos de Lima a través de Google Street View. La herramienta permite una exploración espacial, pero también un viaje en el tiempo. A partir de imágenes capturadas entre 2012 y 2024, construí una serie de “antes y después” que registra cómo se transforma una misma edificación. Estas comparaciones vuelven tangible el paso del tiempo y reflejan una ciudad en constante cambio. Así fue tomando forma un archivo visual de estructuras que, paradójicamente, se resisten a ser archivadas: formas que han modelado una ciudad que todavía no termina de reconocerlas.
Este registro abarca poco más de una década, pero la autoconstrucción comenzó a transformar masivamente el paisaje de Lima a mediados del siglo XX, cuando miles de personas migraron del campo a la capital buscando escapar de la pobreza³. Frente a un sistema hostil que les imponía barreras legales para acceder a una vivienda y a servicios básicos, recurrieron a la autoconstrucción para sobrevivir. Al crear comunidades y economías propias, transformaron la ciudad desde abajo, como parte de lo que José Matos Mar llamó «desborde popular».
En ese contexto, la autoconstrucción ocupó un lugar central en los debates sobre la ciudad. Urbanistas y arquitectos, tanto locales como internacionales, vieron en ella una posible alternativa a la rigidez de la planificación tradicional⁴⁵. La visión era optimista: esta ebullición social que transformaba el perfil urbano podría dar lugar a un nuevo orden. Décadas después, seguimos habitando una ciudad profundamente moldeada por ese desborde popular, sin que el Estado ni las estructuras formales hayan logrado integrarlo plenamente.³
¿Qué revela el paisaje que hemos construido? Urbe Infinita es un intento por entender nuestro entorno urbano como un sistema vivo. Pensar los hogares autoconstruidos como archivos generacionales. Sueños en construcción continua. Un registro visual de cómo las personas se adaptan y sobreviven en un sistema que no siempre las incluye. El azar y la necesidad convertidos en arquitectura, en ciudad, en hogar.
Estas estructuras son monumentos contradictorios: a la resiliencia, al esfuerzo, a la precariedad y al abandono estatal. Y son, finalmente, expresiones de la necesidad humana de persistir, de crear, de construir.
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02 — CAPÍTULOS
Urbe Infinita es un proyecto en curso. Actualmente cuenta con tres capítulos que exploran distintas facetas de la autoconstrucción.
CAPÍTULO I — ARCHIVO DE LA AUTOCONSTRUCCIÓN
CAPÍTULO I — ARCHIVO DE LA AUTOCONSTRUCCIÓN
ESTRUCTURAS EN TRANSFORMACIÓN – ANTES & DESPUÉS
El primer capítulo y elemento central del proyecto consiste en un archivo de la arquitectura autoconstruida de Lima a partir de imágenes extraídas de Google Street View, un catálogo digital vasto y democrático. Organizadas en pares de «antes y después», cada una registra la transformación de un lugar de la ciudad. Me apropio de imágenes de Google Street View y las trato como fotografías, corrigiendo distorsiones y eliminando los elementos de la interfaz digital. Las reúno en un archivo de la arquitectura autoconstruida de Lima.
TEXTO DE ARTISTA
“No puede haber una distinción absoluta entre estructuras ‘naturales’y ‘artificiales’. Los edificios, como otras estructuras ambientales, nunca se completan del todo: están en construcción continua y tienen historias de vida vinculadas a sus habitantes.”
- Tim Ingold, The Temporality of Landscape
Hace un año me encontré con la idea de Tim Ingold de que los edificios, al igual que los entornos naturales, están en constante evolución. Inmediatamente pensé en el paisaje autoconstruido de Lima: una ciudad que ha crecido vertiginosamente sobre el desierto costero, formando un entorno que nunca termina de definirse: fachadas de ladrillo expuesto, fierros que sobresalen como indicios de expansión, escaleras hacia niveles aún por construir. Siete de cada diez casas en Lima han sido levantadas mediante la autoconstrucción: calles y viviendas que emergen sin planificación pero de manera simultánea, en una ciudad que se hace a sí misma.
Después de leer el texto de Ingold, entré a Google Maps Street View y comencé a capturar imágenes de estas edificaciones. Para quienes hemos vivido principalmente en la llamada ‘Lima Moderna’, los barrios autoconstruidos siempre han parecido otra ciudad: vasta e inabarcable. Google Maps no solo me ofrecía una exploración espacial infinita, sino también un viaje en el tiempo: ver cómo una misma estructura cambia a lo largo de una década. Estas imágenes de “antes y después” vuelven tangible el concepto abstracto del tiempo, mientras registran una ciudad en constante transformación. Así fue tomando forma un archivo visual de estructuras que, paradójicamente, se resisten a ser archivadas: formas que han modelado una ciudad que todavía no termina de reconocerlas.
Mientras recorría el paisaje virtual de Google Maps, casi ausente de presencias humanas, sentí la necesidad de contrastar esa mirada externa y anónima con la experiencia directa de los autores de la autoconstrucción. Visité sitios en obra y viviendas en Lima Sur, donde conversé con los maestros, que actúan como catalizadores del proceso, y con las familias, que impulsan el crecimiento de sus hogares. Sus relatos concretaron la abstracción del archivo: detrás de cada ladrillo expuesto y cada estructura inacabada hay una acumulación de esfuerzos, conocimientos y aspiraciones que levantan la ciudad. Casa por casa. Familia por familia.
Las imágenes de Google Maps y los testimonios recogidos conviven en esta exhibición, que tiene lugar en una casa próxima a ser demolida para dar paso a un edificio. Es una vivienda de 1968, una época en la que la autoconstrucción ya era un tema central en los debates sobre la ciudad. Urbanistas y arquitectos, tanto locales como internacionales, vieron en este fenómeno un laboratorio para explorar procesos de crecimiento urbano espontáneo y una agencia colectiva frente a la rigidez de la planificación tradicional. La visión era optimista: esta ebullición social que transformaba el perfil urbano podría dar lugar a un nuevo orden. Décadas después, seguimos habitando una ciudad moldeada por ese desborde popular: un proceso autónomo y masivo que reconfiguró Lima desde abajo, sin que el Estado ni las estructuras formales lograran integrarlo plenamente y establecer ese ansiado nuevo orden.
¿Qué revela el paisaje que hemos construido? Urbe Infinita es un intento por entender nuestro entorno urbano como un sistema vivo. Pensar los hogares autoconstruidos como archivos generacionales. Sueños en construcción continua. Un registro visual de cómo las personas se adaptan y sobreviven en un sistema que no siempre las incluye. El azar y la necesidad convertidos en arquitectura,en ciudad, en hogar. Estas estructuras son monumentos contradictorios: a la resiliencia, al esfuerzo, a la precariedad y al abandono estatal. Y son, finalmente, expresiones de la necesidad humana de persistir, de crear, de construir.
-Rafaella Castagnola, Lima, mayo 2025
TEXTO DE ARTISTA
Hace un año me encontré con la idea de Tim Ingold de que los edificios, al igual que los entornos naturales, están en constante evolución. Inmediatamente pensé en el paisaje autoconstruido de Lima: una ciudad que ha crecido vertiginosamente sobre el desierto costero, formando un entorno que nunca termina de definirse: fachadas de ladrillo expuesto, fierros que sobresalen como indicios de expansión, escaleras hacia niveles aún por construir. Siete de cada diez casas en Lima han sido levantadas mediante la autoconstrucción: calles y viviendas que emergen sin planificación pero de manera simultánea, en una ciudad que se hace a sí misma.
Después de leer el texto de Ingold, entré a Google Maps Street View y comencé a capturar imágenes de estas edificaciones. Para quienes hemos vivido principalmente en la llamada ‘Lima Moderna’, los barrios autoconstruidos siempre han parecido otra ciudad: vasta e inabarcable. Google Maps no solo me ofrecía una exploración espacial infinita, sino también un viaje en el tiempo: ver cómo una misma estructura cambia a lo largo de una década. Estas imágenes de “antes y después” vuelven tangible el concepto abstracto del tiempo, mientras registran una ciudad en constante transformación. Así fue tomando forma un archivo visual de estructuras que, paradójicamente, se resisten a ser archivadas: formas que han modelado una ciudad que todavía no termina de reconocerlas.
Mientras recorría el paisaje virtual de Google Maps, casi ausente de presencias humanas, sentí la necesidad de contrastar esa mirada externa y anónima con la experiencia directa de los autores de la autoconstrucción. Visité sitios en obra y viviendas en Lima Sur, donde conversé con los maestros, que actúan como catalizadores del proceso, y con las familias, que impulsan el crecimiento de sus hogares. Sus relatos concretaron la abstracción del archivo: detrás de cada ladrillo expuesto y cada estructura inacabada hay una acumulación de esfuerzos, conocimientos y aspiraciones que levantan la ciudad. Casa por casa. Familia por familia.
Las imágenes de Google Maps y los testimonios recogidos conviven en esta exhibición, que tiene lugar en una casa próxima a ser demolida para dar paso a un edificio. Es una vivienda de 1968, una época en la que la autoconstrucción ya era un tema central en los debates sobre la ciudad. Urbanistas y arquitectos, tanto locales como internacionales, vieron en este fenómeno un laboratorio para explorar procesos de crecimiento urbano espontáneo y una agencia colectiva frente a la rigidez de la planificación tradicional. La visión era optimista: esta ebullición social que transformaba el perfil urbano podría dar lugar a un nuevo orden. Décadas después, seguimos habitando una ciudad moldeada por ese desborde popular: un proceso autónomo y masivo que reconfiguró Lima desde abajo, sin que el Estado ni las estructuras formales lograran integrarlo plenamente y establecer ese ansiado nuevo orden.
¿Qué revela el paisaje que hemos construido? Urbe Infinita es un intento por entender nuestro entorno urbano como un sistema vivo. Pensar los hogares autoconstruidos como archivos generacionales. Sueños en construcción continua. Un registro visual de cómo las personas se adaptan y sobreviven en un sistema que no siempre las incluye. El azar y la necesidad convertidos en arquitectura,en ciudad, en hogar. Estas estructuras son monumentos contradictorios: a la resiliencia, al esfuerzo, a la precariedad y al abandono estatal. Y son, finalmente, expresiones de la necesidad humana de persistir, de crear, de construir.
-rafaella castagnola, lima, mayo de 2025.